26 ago. 2014

Apareció la nieta 115 ¿Por qué no sale en los medios?

La Revista la Pulseada escribió en 2007 en la nota "NO CURA PERO ALIVIA" sobre la complicidad de
Von Wernich y la iglesia en la apropiación sistematica, con la historia de Licha.
Lo interesante, es la poca cabida que la noticia de la recuperación del nieto 115 tuvo en los medios de comunicación, y los motivos sobran, Licha fue de las fundadoras de las Abuelas que continuó increpando a la Iglesia y los altos mandos hasta su muerte, y no sólo eso, sino que ha sido prueba viviente del juego político de Bergoglio.
El Kirchnerismo, que cambió drásticamente su discurso político con respecto al mismo, vuelve a dar señales de la contradicción entre su política de Derechos Humanos y la política de alianzas - como hemos analizado el día de ayer-. Mientras hace unos días festejaban abiertamente, hoy son pocos los que salen a nombrarlo, y aquellos que lo hacen, pasan por arriba, o siquiera nombran al pasar la complicidad de Bergoglio en el asunto. Un caso que demuestra la mentira en la que se sustentó Bergoglio, que hace caer de raíz su careta.

"[...]
Ana Libertad no sabe que se llama así, ni que nació en la Comisaría, ni que su abuela “Licha” la busca hace 30 años.

Sus padres, Héctor Baratti y Elena de la Cuadra, fueron secuestrados junto a Roberto Bonín, Humberto Fraccaroli y Norma Campano de Serra en el consultorio odontológico de esta última, en 33 entre 24 y 25. Todos están desaparecidos. Elena estaba embarazada de 5 meses. Cuando nació Ana, le pusieron como segundo nombre lo que querían para ella.


–¿A mi hija de qué la acusan? –increpó Héctor con valentía.
–Los hijos deben pagar por la culpa de sus padres. Qué quieren, que se los entregue a los abuelos para que críen terroristas como ustedes –sentenció von Wernich.

El Tribunal que juzgó al sacerdote recibió el testimonio de Estela de la Cuadra, hermana de Elena y miembro de una familia diezmada por la dictadura. Con dos hijos desaparecidos, sus padres hicieron gestiones en cuarteles, comisarías y juzgados. Un cura les recomendó visitar al secretario del Vicariato, Emilio Teodoro Graselli, que recibió a los familiares de las víctimas del operativo en el consultorio. Les pidió una semana. En la segunda reunión, Graselli increpó a “Licha”:
–Señora, no me dijo que Elena estaba embarazada.

Era cierto. El clérigo agregó que estaba “en las afueras de La Plata” pero no podía revelar dónde. Y que lo del otro hijo “era muy viejo” y no podía hacer nada. Roberto José había desaparecido en septiembre de 1976, perseguido por su militancia gremial contra la extensión horaria en YPF. En suma, hay seis desaparecidos en la familia, sin contar la apropiación de Ana, cuyo nacimiento se supo por sobrevivientes de la Comisaría 5ª. Otro hijo de Licha se había exiliado en Europa antes del golpe.
Estela cuenta que también hicieron gestiones ante el jefe de los Jesuitas, Pedro Rupe, que los derivó al provincial de esa congregación en Argentina: Jorge Bergoglio. El actual cardenal y titular de la Conferencia Episcopal se entrevistó con su padre y le dio “una pequeña notita sin logo, sin sello, sin nada” para que visitara a Mario Picci, obispo auxiliar de La Plata, quien hizo averiguaciones con allegados que integraban las fuerzas represivas: “Es cierto, la chica tuvo una nena pero fue dada a un matrimonio que no puede tener hijos”, informó tiempo después.

“La Iglesia contuvo y canalizó hacia un lado: la desinformación. Trató de frenar a los familiares que iban tomando ímpetu”, interpreta Estela de la experiencia con Graselli, Picci y compañía. Y larga todo lo que tiene adentro, igual que Lovazzano, sin dar tiempo a que el Presidente del Tribunal la interrumpa:
–Me irrita muchísimo y me indigna que Bergoglio siga hablando de su preocupación tan cristiana por las personas NN por nacer y por nuestro caso nunca abrió la boca. Nunca se comunicó, nunca dijo algo. Yo me pregunto: ¿Jorge Bergoglio no sabe que von Wernich está siendo juzgado por sustracción de menores? ¿No le conmueve? ¿No sigue siendo cura von Wernich? Todos sabían. Acá hubo un plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos –prosigue Estela, y su voz denota cada vez más indignación-. Y no estoy encuadrada en un organismo, en ninguna querella: hablo por todos. Este es un delito que se continúa. ¿Qué tiene Jorge Bergoglio que decir de eso? Hay un silencio que es atronador y ensordecedor.
No ocurre el mismo silencio en la sala, donde el público estalla en aplausos.
[...]"

Recomendamos leer toda la excelente nota: http://www.lapulseada.com.ar/55/55_vonWernich.html


Y de paso, peguense una vuelta por acá:

 "Estela de la Cuadra tenía papeles que uno a uno sacó durante todo el relato, papeles con los que las Abuelas documentaron la búsqueda desesperada de sus nietos con originales de las solicitadas, las cartas a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al entonces arzobispo Raúl Primatesta y al ahora cardenal Jorge Bergoglio. Estela, que aún sigue buscando a Ana, la hija de su hermana, volvió a preguntarle al Tribunal lo que pregunta en cada uno de los juicios: “¿Cómo es que Bergoglio dice que hace sólo diez años sabe del robo de bebés?”. Y preguntó varias veces: “¿Por qué no lo citan? ¿No amerita que diga qué pasó con Ana de la Cuadra?”

[...]
La familia De la Cuadra mantenía una relación histórica con la Iglesia. Una parte de la familia, fundadores del pueblo de Balcarce, había donado campos a la Iglesia. Y por entonces ellos tenían relación con Pedro Arrupe, general de la Compañía de Jesús, que había estado en Argentina y se había ido a Japón becado por los De la Cuadra. En ese contexto, el padre de Estela les pidió a los hijos que estaban en Italia que lo busquen para pedirle por la niña. Los hermanos lo hicieron. Tuvieron una audiencia en Roma. Arrupe les dijo que no había problema: “Que iba a conectarse con el provincial de los jesuitas, Bergoglio, en una reunión próxima en Buenos Aires”.

La reunión se haría uno o dos meses más tarde. Arrupe le pediría a Bergoglio que se ocupe de la situación. “Mis hermanos le comentan el resultado del encuentro a mi padre, pasa el tiempo y mi padre intenta ver a Bergoglio, hasta que finalmente es recibido por Jorge Bergoglio. Acá –dijo Estela– tengo la notita. Bergoglio le dio una carta a mi padre en la que le dice, claramente, al obispo auxiliar de La Plata que interceda y se ocupe del caso.”

Con esa carta, Mario Piqui –el arzobispo de La Plata– recibió al padre de Estela. “Voy a ir a ver al vicegobernador”, le dijo y en ese encuentro supo que la niña había nacido y había sido regalada. “Espere un poco”, le dijo al padre de Estela. “En diciembre, con el cambio de jefatura, va a subir alguien que fue alumno mío y no me va a negar una gauchada.” Lo hizo, pero el resultado fue la misma contestación: que la tenía “un matrimonio bien, no hay vuelta atrás, eso es lo último que se tiene”.

El año pasado, Bergoglio declaró como testigo en la causa ESMA, en el marco de la investigación por el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. La abogada Myriam Bregman le preguntó si sabía del robo de niños. Bergoglio –recordó Estela en la audiencia– dijo que lo supo hace diez años.

“Yo creo haber demostrado con las cartas que mandamos a la Conferencia Episcopal en el año ’79 el conocimiento y la preocupación que había; también hay documentos respecto de cómo se divulgaron las noticias de la desaparición de personas y de los niños: nadie puede decir que no conoce”, indicó. La negación, dijo, “es inmoral, eso es burlarse de las cosas que estos hombres y mujeres hicieron. El no sabe dónde están, pero qué pasó y cuál es el mecanismo tiene mucho para decir y acá está la carta de mi padre”. En ese contexto, pidió que lo citen, preguntó de viva voz a la Fiscalía si lo haría y luego al Tribunal. La presidenta María del Carmen Roqueta esperó los tiempos del ritual judicial, y cuando la Fiscalía formalizó el pedido, explicó que iban a analizarlo."

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-167453-2011-05-03.html





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