8 jun. 2014

¿Qué dirá el Santo padre?... ¿Santo?

A fines del mes de Abril Bergoglio canonizó a Juan XXIII y Juan Pablo II ante una multitud de peregrinos en la Plaza San Pedro.

Desde su asunción - en la definición teológica si se quiere - como líder máximo de la iglesia católica apostólica romana nos encontramos ante un proceso de masificación en ascenso del cristianismo eclesiástico y una fuerte resignificación de su rol político, histórico y cultural.
El primer punto no es de desconocimiento general, ante un alejamiento masivo de grandes sectores de la población de la estructura eclesiástica - que no debe confundirse con un distanciamiento de la creencia en Dios, sino entre otras cosas, de falta de confianza en la Iglesia y lo que representa- el máximo órgano de decisión de la iglesia católica ha debido modificar su estrategia política para lograr atraer a las masas nuevamente debajo de su cruz.

En este marco, para que los integrantes de la 'Santa Sede' hayan podido siquiera pensar la posibilidad de un vuelco en su accionar queda claro que se han modificado sustancialmente las condiciones objetivas a nivel internacional, hechos que podemos notar en algunos puntos claves:
* El retroceso mundial del socialismo como oportunidad latente y de transformación social - que sólo resiste en la solitaria Cuba y tiene su foco de batalla en la constantemente atacada Venezuela.
* La expansión tecnólógica y comunicacional que ha permitido que grandes encubrimientos de la Iglesia hayan salido a la luz, como también le ha permitido a ésta llegar a los sectores sociales de maneras diversas.
* El avance constante de la conciencia del hombre y la mujer en relación al género y los derechos de las minorías sexuales.

Estos factores, entre otros, han abierto la puerta a un proceso de auto-resignificación de la Iglesia y su rol a nivel internacional, que ha vuelto a buscar posicionarse como la alternativa del desposeido y del pobre, y ha dejado de lado - al menos discursivamente y de manera chocante- su posicionamiento reaccionario y conservador.
Visualizar a qué nos referimos no es dificil, el Vaticano, que representa discursivamente esperanza, el boleto a otro mundo y la solidaridad, en su accionar demuestra una contradicción por su rol históricamente nefasto.
Sin ir más lejos, si de centurías hablamos, el Vaticano es un Estado que promueve la misoginia y la utilización de la mujer sólo como un objeto reproductor - cual si fuera sólo una extensión del órgano reproductor masculino- titulando de anti-natural toda acción y reacción por fuera de sus creencias, cuando su vocación de celibato en sus integrantes, la postura sexual únicamente reproductiva, entre otras cosas es lo que se encuentra realmente fuera de la naturaleza del hombre.
En el año 2011 sólo treinta y dos mujeres tenían visa permanente en la famosa ciudad-Estado y resulta ser el único en el mundo donde ninguna mujer tiene cargo en su dirigencia (no nos olvidemos aquí cómo está confabulada la esencia de ésta religión: Santisima Trinidad Padre- Hijo y Espíritu Santo, la mujer como una creación para que el hombre no se encuentre sólo y aislado).
El Vaticano es la última monarquía absoluta que reina en el mundo (ciento quince cardenales eligen el 'representante de Dios en la tierra' por más de mil doscientos millones de católicos). A ésto debe agregársele que representa el Eurocentrismo y el avance del Capitalismo, no nos olvidemos que el cristianismo ha puesto a disposición del imperialismo todas sus herramientas para la expansión geopolítica del sistema -y un palo en la rueda constante a el avance de los derechos de los desposeidos y de las minorias en la mayoría de los países.
Caso aparte estaría debatir qué pasaría si los musulmanes pidieran un Ciudad- Nacion, con ejército y leyes propias, idea muy importante a tener en cuenta.

En ésta nueva postura política, Bergoglio ha entrado en escena como el 'Papa de los desamparados' y los medios de comunicación - como gran parte de los gobiernos del mundo - han apoyado y respaldado todo discurso que haya pronunciado. Siendo discursivamente conciliadores con las clases bajas, pero continuando la lógica reaccionaria ya conocida.
En éste marco sería interesante analizar el mensaje que dio a los miembros de la Pontificia de la Comisión para América Latina: "Es importante transmitir a la juventud el buen manejo de la utopía. Nosotros en América Latina hemos tenido la experiencia de un manejo no del todo equilibrado de la utopía y en algún lugar, en algunos lugares, no en todos, en algún momento nos desbordó. Al menos en el caso de la Argentina podemos decir cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía, terminaron en la guerrilla de los años '70".
Dichos absurdos si se tiene en cuenta que están fundamentados en la idea básica de extender una utopía extraterrenal como indiscutible y verídica y una construcción de Transformación Social construida por el hombre y la mujer como irreal y por fuera de un plan divino.
Para conocer el rol del actual papa durante la última dictadura argentina, que se justifica bastante en estos últimos dichos, es fundamental leer 'Iglesia y dictadura' de Emilio Mignone que salió a la luz en el '86.

Para contrarrestarlo sólo hace falta observar el rol de la Iglesia durante esos años, y para eso alcanza con citar a dos importantes integrantes de la Iglesia durante la última dictadura - apoyada, incitada y pedida por los representantes del Vaticano -.
Monseñor Victorio Monamín en el '75 expresó"El Ejército está expiando la impureza de nuestro país, ¿No querrá Cristo que algún día las fuerzas armadas estén más allá de su función?".
Para continuar ya durante los años de las FFAA en el poder: "La lucha antiguerrillera es una lucha por la República Argentina, por su integridad, pero también por sus altares... Ésta lucha es una lucha en defensa de la moral, de la dignidad del hombre, en definitiva es una lucha en defensa de Dios.. Por ello pido la protección divina en esta 'guerra sucia' en que estamos empeñados".

José Miguel Medina, justificador ético y moral de la Iglesia de las torturas: "Algunas veces represión física es necesaria, es obligatoria, y como tal, lícita".


De cómo fabricar santos.

“A cambio de la obediencia, el cristianismo promete la salvación en una vida futura; pero para poder lograr obediencia a través de esta promesa, el cristianismo debe convencer a los hombres de que necesitan salvación, que hay algo de lo que deben salvarse. El cristianismo no tiene nada que ofrecer a un hombre feliz que vive en un universo natural e inteligible. Si el cristianismo quiere ganar una base sólida para la motivación, debe declarar la guerra al placer terrenal y a la felicidad, y éste, históricamente, ha sido precisamente su modo de acción. A los ojos del cristianismo, el hombre es un pecador, está inerme ante Dios y es potencialmente combustible para los fuegos del infierno. Así como el cristianismo debe destruir la razón antes de poder adelantar la fe, de la misma manera debe destruir la felicidad antes de poder adelantar la salvación.”
- George H. Smith


Las primeras canonizaciones de la mano de Bergoglio - proceso de 'investigación' y averiguación a cargo de su predecesor Benedicto XVI- fue nada más ni nada menos que a ochoscientas personas juntas, ciudadanos italianos como los 'Mártires de Otranto" que fueron asesinados - mayoritariamente decapitados -  por el ejército del Imperio Otómano por negarse a convertirse al Islam (para más información leer la nota "En su contexto" de Pablo Flores).
Ante la primera medida controversial del nuevo Papa, a tan sólo dos meses de ser nombrado, el Vaticano debió salir a aclarar que no se trataba de una crítica y reproche a los musulmanes, sino que debía verse en 'contexto histórico', contexto que siempre falta al Vaticano al analizar la realidad.

Éstas primeras medidas pasaron bastante inadvertidas, aunque no alejadas de polémicas, y  los debates se hicieron esperar cuando se decidió que Juan XXIII, 'El Papa Bueno' que lideró la iglesia entre 1958 y 1963, y tal vez el ícono religioso más importante del último siglo: Juan Pablo II, polaco que la encabezó entre 1978 y 2005.

Pero intentemos comprender la lógica que aquí quiere hacer imponer el Vaticano, la canonización es un proceso extenso, a cargo de la Congregación para la Causa de los Santos, presidida por el cardenal Angelo Amato, y que sólo posee treinta y cuatro miembros.
El razonamiento y la existencia de cada vez más santos es justificada en la necesidad de ser modelo e intercesor de Dios para los fieles, estaríamos diciendo, y dando por sentado, algo así como que Dios desea la defensa del sistema más inhumano y desigual del mundo: el actual.
En éste punto no nos olvidemos que ser Santo en la iglesia católica, en general, más que dar un pase a gobernar junto a Dios el cielo - si suponemos que existe- es indicar que esa persona sirvió a la estrategia de catolicización a nivel internacional, aunque ésto signifique la hoguera, la matanza y las invasiones y un intento por continuar generando la identidad moral cristiana.
Para muestra sólo hace falta un botón, y en éste caso sólo nombres de santos: San Luis IX (el Rey francés de las dos cruzadas); Bonifacio VIII, quien decretó la ciega sumisión a la autoridad papal para la salvación, y  el terrible, poligámico y creador de bastardos, con todas las connotaciones y consecuencias de la época, San Vladimir de Kiev.

El proceso de canonización de un santo también ha cambiado y se ha adaptado a las intenciones y necesidades de la globalización. Anteriormente, elegir un santo era una cuestión de años, algunos casos siglos, Juan Pablo II fue, según RT, quien inició la 'fábrica de hacer santos', santificando cuatroscientas ochenta y dos personas en sus veintisiete años a liderando la iglesia, número que supera a los canonizados en los anteriores seiscientos años de la historia del Vaticano, posta que tomó al pie de la letra Bergoglio.



De prontuarios e historiales.

A principios de octubre del año pasado, apenas se anunció la santificación de Juan Pablo II, comenzaron a llover las cataratas de objeciones y repudios, los primeros incluso a cargo de miembros, fieles e integrantes de la iglesia católica. Estas controversias se validaban y divisaban su eje de debate en los encubrimientos de la pedofilia.
Es verdad, son hartamente contadas las historias de cartas que recibía por día de denuncias el ex Papa y que Bernard Law recibió 450 denuncias por encubrir a sacerdotes pedófilos y fue obligado a renunciar a su arzobispado - y recompensado como responsable de la parroquia romana Santa María Maggiore-.
También hay completa veracidad en el caso del creador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, pedrastra con tres hijos y dos mujeres, que poseía más de una identidad y manejaba millonarias cajas, y con su poderosa congregación sobornaba con favores y dinero las jerarquías eclesiásticas para mantener el secreto.
En nuestro país, cómo olvidarse que en el año 2011, bajo la presidencia de Bergoglio, la Conferencia Episcopapal Argentina (CEA), quien paradójicamente en la actualidad pidió perdón a sus fieles por las violaciones a niños, redactó un informe de 1141 hojas - dividido en dos tomos- presentado a la Justicia donde justificaba la 'inocencia' del pedófilo y conocido Padre Grassi. Lo mismo va para el silencio que hizo durante años para el caso de Napoleón Sasso.
Todo lo anterior es excusa suficiente como para hacer una apostasía, pero poco se habla cuando se critica el rol de Juan Pablo II de su participación en la geopolítica y en fomentar a ultranza los valores intrínsecos de una religión arcáica y reaccionaria.

El polaco no sólo atacó, en su casi treintena de años como líder de la Iglesia, a la homosexualidad con constancia, sino que condenó el uso de preservativos y profilácticos, estos dichos, sin embargo, no fueron modificados ni retirados unos años después cuando se descubrió el HIV, ni cuando es expandió el virus, sino que ampliados y tratados como un mal del hombre.

También se encargó de defenestrar la elección de la mujer sobre su cuerpo, claramente aquí entra el aborto - continuado discursivamente en la actualidad si se lee entre líneas que uno de los 'Milagros' que lo hace Santo es la curación de un feto destinado a morir - las relaciones sexuales previo al matrimonio y la masturbación.

Hipócrita entonces es pensar que pretenden demostrar la homosexualidad como una anomalía y una
cuestión anti-natural basados en fábulas sobre cómo se habría originado el primer hombre y su devota y sumisa mujer - cuento infantil que la ciencia se ha encargado de desmentir una y otra vez - cuando pueden a su vez cerrar los ojos y mirar para otro lado ante los abusos y la pedofilia, reales problemas sociales.

Y no admitir la realidad - que existe la homosexualidad y no está fuera de la naturaleza humana, que el aborto existe antes que la iglesia, al igual que los métodos anticonceptivos, que el sistema patriarcal sigue sumando víctimas de a miles, etc etc- no es lo único que hace caer la estírpe de caín sobre Juan Pablo II, sino que no hizo nada ante el lavado de dinero, las vinculaciones con la mafia y la presunta venta de armas del Banco del Vaticano.
No sólo eso, sino que Michele Sindona y Roberto Calvi, banqueros de las mafias más pesadas - y de la vieja escuela- fueron sus aliados para enriquecer al IOR.
Tal desastre financiero creado fue la excusa perfecta para que bancos y petroleras patrocinaran la canonización de éste y de Juan XXIII por su 'deficit'.

Pero más allá de todo lo nombrado, tal vez lo más repudiable sea su participación constante en la política y su apoyo a la expansión capitalista, la lucha contra el comunismo, la iglesia tercermundista y las dictaduras que intentaron frenar las revoluciones sociales en el mundo.
Juan Pablo II fue un factor fundamental para la caída del comunismo del Este, es decir, fue un importante artíficie en derrocar un sistema que se venía desmoronando. Pero ésto no fue un hecho aislado, sino que dedico el principio de su liderazgo y toda la década de los '80 a presionar políticamente y a respaldar dictaduras.
En ésta estrategia política del Vaticano, aniquilar a su enemigo interno era una de los primeros movimientos. Así fue como Camilo Torres, entre cientos de teólogos del tercermundismo fueron condenados a ostracismo, y también cómo se le permitió a las dictaduras del cono sur de América Latina hacer lo suyo con éstos sacerdotes comprometidos con la realidad social.


Y nosotros nos preguntamos ante todo ésto, al igual que Violeta Parra, ¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma?






















Notas y bibliografía acudida:

Para continuar ahondando en éste aspecto es de gran información recurrir a las notas de Ariel Lede en Página 12 y la Revista Mascaró, las constantes columnas al respecto de H. Verbitsky y los informes y análisis mensuales de Pablo Flores en Alerta Religión.


1) Rodriguez Carlos, P. 12, El Cura condenado tiene quien le escriba

2) Febbro, Eduardo, P. 12, Postal de un espectáculo religioso obsceno

3) Uranga, Washington, P.12, Santos papas de la Iglesia

No hay comentarios:

Artículos Relacionados

Related Posts with Thumbnails