17 oct. 2012

Día de Lealtad Peronista según Santoro

Hoy, en el día de eso que llaman Lealtad Peronista, recordé un poema que escribió un hombre.

Un hombre llamado Roberto Jorge Santoro, poeta, humano y revolucionario.

No lo encontré en internet, y me parece muy preciso como para compartirlo, sobre todo viniendo de un hombre que combatió en los '70, y murió en manos de esos raros peronistas de las tres A.

Ni lo quiero ser  (Roberto Jorge Santoro)

los travestis son peronistas
las plantas carnívoras son peronistas
los militares reincorporados son peronistas
las cucarachas son peronistas
los comunistas son peronistas
los mancos son peronistas
las ibm son peronistas
alí babá es peronista

los artistas extranjeros son peronistas
los fantasmas son peronistas
una princesa rusa es peronista
los oligarcas son peronistas
las vírgenes también

las lesbianas dicen que son peronistas
los vendedores de profilácticos son peronistas
los torturadores lo son
los tangueros son peronistas
los deshollinadores son peronistas
hoy es un día de mierda

los hombres sabios son peronistas
los fabricantes de platos hondos más aún
los aberdeen angus son peronistas
el la lo las los son peronistas
todo todo es peronista

lucifer infiltrado es peronista
y si dios no es peronista
no es dios
así sea.

(9 de Octubre de 1973)




1 comentario:

PC dijo...

Para sumar al debate, en esto de intentar entender el peronismo, traigo las palabras de otro gran escritor:

Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de la calle Rivadavia. De pronto, me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y
agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular, y en seguida su letra:«Yo te daré, / te daré, Patria hermosa, / te daré una cosa, / una cosa que empieza con P, / Perooón». Y aquel «Perón» resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina «invisible» que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista."

(Leopoldo Marechal)

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