12 jun. 2012

Entre cacerolazos de teflón y kirchnerismo, el eterno uso de las falsas dualidades

Entre cacerolazos de teflón y Kirchneristas,
el eterno uso de las falsas dualidades.

Estas últimas semanas en Capital Federal se dieron unos cacerolazos en zonas de la mal llamada clase media, y altas tales como Palermo, Recoleta, la Quinta de Olivos y Barrio Norte, que luego se extendió – de menor manera- a las provincias de  Córdoba y Rosario.
El objetivo político inmediato de los mismos fue la intromisión en la agenda política de un intento de plan pesificador de la economía.


Éste se transparentó en el sector social que saldría a las calles a quejarse por la medida, la clase media y alta ahorrista, incluso cierta parte de la eterna burguesía parasitaria de nuestro país.
Los protestantes “Autoconvocados” que utilizaron herramientas de comunicación como Facebook, Twitter y los comentarios en las notas virtuales de diarios como La Nación y Clarín, pronto ampliaron el espectro de sus consignas, con el fin de intentar acaparar un mayor número de manifestantes y tratar de disfrazar su interés individual en consignas populares (como bien diría un viejo alemán, que más que alemán pasó a ser Internacional las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época).
Las consignas en los cacerolazos de teflón pasaron a ser por la inseguridad, la corrupción y la inflación.  No es que éstos manifestantes ignoraran la existencia histórica de éstos hechos sociales, sino que tras años de naturalizarlos – aceptándolos como simbióticos a un sistema podrido per se- utilizan el conocimiento de su existencia para llamar la atención de la población.
La inseguridad, corrupción e inflación existieron desde la colonización y la importación del Capitalismo, estuvieron con Duhalde, Menem, Perón,  Sáenz Peña y – contradiciendo la opinión que se intenta generalizar – con los gobiernos de facto.

Ante el uso de una herramienta de lucha históricamente popular (el cacerolazo cumple en nuestro país la función de hacer ruido con lo más básico en la vida del hombre, la cacerola, el elemento con el que debemos comer, ante la falta de alimentos para llenarla) utilizada nuevamente con un objetivo individual nos lleva a preguntarnos ¿Quién se beneficia con ésto? ¿Qué intereses representan éstos manifestantes?.
La lógica con la que se dan estos Cacerolazos espontáneos responden a una de las formas de manipulación institucional a la que más recurre el Capitalismo, la creación de dualidades.
Estas son implementadas desde la mayoría de las instituciones dominantes, los medios de comunicación son un  ejemplo claro, véase cómo los manifestantes no son tratados como piqueteros – palabra a la que en los últimos años  por motu propio kirchnerista se le ha asignado una carga negativa- sino como simples individuos que ejercen su poder de mostrar su disconformidad.
Rodolfo Stavenhagen refuto ya en 1965 en sus “Siete falacias sobre América Latina”, la supuesta dualidad social que presentan los países latinoamericanos, presentada con constancia en la historia del continente.

La dualidad la podemos ver en muchos planteos: Sociedad arcaica o tradicional/ Sociedad moderna; Desarrollo / Subdesarrollo; el eternamente repetido Civilización / Barbarie, de lo que se desprenden matanzas y otras dualidades que se presentan, como europeo/gaucho (no aislemos éste pensamiento sólo a Sarmiento y su partido, el socialismo argentino de ésa época, encabezada por  Avé Lallemant que había tenido contacto con la bibliografía básica de Marx también tenía ésa concepción sobre el gaucho como bárbaro); Capitalismo / Socialismo verdadero y, Democracia / Comunismo (intento desmedido de asimilar popularmente a los procesos revolucionarios como antidemocráticos, a la vez ligando a la democracía burguesa o liberal al verdadero mecanismo de participación popular).
Ésta forma sistemática de división comprende un engaño al que se puede recurrir con gran facilidad,  y que resulta de gran eficacia, esconde tras de ella un burdo reduccionismo.
Evita el estudio alternativo, y bifurca las opciones y respuestas ante dos propuestas bien marcadas en las que debe mantenerse el debate y la reflexión.
No por nada, la tercera posición de Perón generó gran incertidumbre y planteos, tanto dentro del movimiento peronista, como de la burguesía, y del campo popular, por responder a una alternativa a lo estipulado desde las instituciones y la situación política internacional.

Aquí nos encontramos con los cacerolazos y la manifestacion de la clase alta en un intento de ser la voz de los oprimidos.
Generalmente, y a simple vista, no hay conflictos de intereses entre burgueses, cuando éstos surgen, ya sean entre oligarcas y burgueses, entre oligarcas, o entre burgueses suceden éstos hechos que confunden al pueblo, y que, por incapacidad de nuestras fuerzas políticas (hablando de la izquierda en general) y por la dualidad impuesta no logramos expresar nuestra opinión.
El problema radica en que estas clases políticas actúan como si fueran los sujetos únicos de la historia, interponiendo sus cuestiones individuales a las populares, e intentando hacer bandera de ellas al resto de los argentinos.
¿Entonces?.. Aquí estamos, con una nueva polarización de la situación, para el pueblo existen dos alternativas, o se está con la derecha de Pando o se está con el Gobierno, porque así lo impulsaron ambos actores sociales...porque así les conviene que sea.
La derecha, que por buenas jugadas políticas del oficialismo dejó de tener un partido que los represente y tenga peso a nivel Nacional.
El Kirchnerismo, llegando a sus 9 años de poder,  ya no encuentra gobiernos anteriores a los cuales echar culpa de los déficits socioeconómicos del país, y el sistema clientelar utilizado históricamente comienza a mostrar sus dificultades prácticas y económicas.
Esta situación encuentra una solución a medias, pero solución al fin, acudiendo a medidas históricas del campo popular de urgencia que logren apaciguar las aguas, YPF es un ejemplo claro y conciso de un intento de solventar la crisis energética.
Por su parte, la derecha perdió su apoyo luego de la re-institucionalización del capitalismo que debió realizar el Kirchnerismo, la UCR se perdió en su histórica falta de comprensión de los procesos peronistas, y alternativas de derecha como el PRO o el FAP no lograron todavía un avance demasiado progresivo.
Siendo una corriente política dispersa, que encuentra su mayor exponente en el grupo empresarial Clarín, el gobierno y éste monopolio han jugado una vez más al intento de obligar a tomar posturas “O se está con Clarin o se está con el Gobierno”.

Mientras los medios hacen de éstos un cacerolazos un chiste, nosotros seguimos peleando, porque ni nos quejamos por los dólares, ni estamos con el gobierno, porque estamos en contra del Capitalismo neoliberal y también del Capitalismo "en serio".
Comprendamos que no es fácil crear medios hegemónicos para imponer en la agenda política nuestra posición, la tercera posición, expresar nuestro apoyo o nuestras críticas correspondientes pero es posible.
Los cacerolazos son del pueblo, el mismo que hoy recibe las migajas y los aumentos de precios, el mismo que festejó YPF pero no quiere que se lucre desmediamente con ésta como se hace con el ANSES.
Estamos luchando por ésto, porque construimos día a día una alternativa al poder, porque lo sabemos, y por ello luchamos, la verdadera democracia, la construye el pueblo.

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