7 jul. 2011

Bélgica y el falso anarquismo

Europa está explotando, por un lado se alzan voces que piden democracia real, por otro revoluciones individualistas -o  de carácter pequeñoburgués- y algunos estudiantes cansados de la opresión institucional en las universidades de elite de aquellos países.
América Latina ha levantado las orejas ante la desaparición mediática de Chávez y su enfermedad que logró poner nuevamente en jaque la continuación de éste "socialismo del siglo XXI".
Medio Oriente continúa con sus alzamientos ya ignorados por los medios y África sigue siendo la sombra del mundo cumpliendo el papel que el imperialismo le ha asignado a lo largo de la historia.
El mundo sigue con sus crisis cíclicas. Se sigue cayendo abajo y nosotros nos caemos con él, despaciosa pero ferozmente.
Algunos suponen que Bélgica al ser parte de la vieja Europa responde ante la dinámica contextual. Otros, aventurados en las escasas historias que oímos por alguno que otro medio independiente, explican que es una expresión nueva del capitalismo para solventar los problemas y las contradicciones internas del sistema que se vuelven a poner en primera plana.
A modo informativo, el país europeo hace un año que no responde ante ningún gobierno, no existe poder ejecutivo formal ni legal pero para arrancar tenemos la necesidad imperiosa de  aclarar que la inexistencia de un presidente no representa la existencia de un anarquismo.
Aquellos que - tal vez por ignorancia, tal vez por el sólo hecho del hecho de considerarse anarquistas-  levantan las banderas de Proudhon, Bakunin o Wilckens deberían saber que no existe un anarquismo por aquellas tierras ni nada más alejado, sino que toda la situación es la respuesta inmediata a la necesidad de la continuidad del sistema.


Para poder comprender la situación debemos remontarnos un poco a la historia de aquel país.
Históricamente Bélgica es la mano derecha de la OTAN e hijo mimado de las estructuras imperialistas, otro de los países con una democracia burguesa al estilo europeo.
Manteniendo la institución monárquica - con ciertos privilegios mayores que en otros países- el sistema es conocido como monarquía federal constitucional.
Esta monarquía es hereditaria constitucionalmente, si bien el rey no gobierna de manera directa tiene derechos únicos y es considerado "el guarda de la unidad del país y su independencia".
Uno de estos poderes que lo hace especialmente importante es el de elegir al gobierno federal, que luego debe obtener la confianza y el aval de la Cámara de Representantes, elegida por el pueblo en comicios.
Entonces, el rey o la reina es el jefe del Estado, sin embargo, sus capacidades están reducidas y quien se responsabiliza de sus actos es su primer ministro.
Hace un año que en Bélgica no existe un gobierno formal ni central, la crisis comenzó en las últimas elecciones del 13 de Junio de 2010  cuando se votó para la renovación de los 150 escaños de la Cámara del Senado y los 40 pertenecientes al senado, ganando casi la mitad el partido socialista (tan socialista como Binner o Zapatero)  y algunos escaños más los separatistas flamencos.
Estas fueron llamadas por la incapacidad que se encontraba para llegar  a un acuerdo que unifique al país bajo un gobierno tras el  conflicto "del distrito electoral Bruselas-Halle-Vilvoorde".
La crisis histórica del país se da por las divisiones entre los flamencos (de parla holandesa) y los valones del sur (de habla francesa).
Tras la victoria del partido Nueva Alianza Flamenca (30% de los votos), que representa al primero de los grupos y busca la separación del pueblo flamenco de Bélgica, las negociaciones para la creación de un cargo ejecutivo han sido imposibles.
Al no lograr una mayoría absoluta, los separatistas flamencos necesitan el apoyo de otros partidos para lograr impulsar un Gobierno...¿Anarquía? ¡NO!...Necesidad económica.

En el año en el cual el pueblo belga no ha tenido autoridad quien se ha encargado, con un gabinete especializado, de ciertas funciones estatales ha sido Yves Leterme, el mismo que renunció año y medio atrás y por el cual se debieron realizar las elecciones que desencadenaron todo el conflicto.
Podríamos decir que toda esta situación es una gran farsa, aún hay un rey (Alberto II), y reconocido o no, todavía Yves Leterme - con esa sonrisa pícara- sigue moviendo los hilos del país. Manteniéndolo bajo el nombre de Bélgica y calmando las disputas entre ambas etnias enfrentadas.
La falsa anarquía belga no es más que una falta de autoridad sentada en el sillón presidencial que ha logrado reducir los problemas financieros del país de una manera casi mágica.
Según cifras oficiales el PBI Belga subió 1.1% en el primer trimestre de este año, el mejor desempeño en tres trimestres, hoy el PBI per cápita del país se encuentra quince veces más alto que el del resto de los países europeos manteniendo y aumentando de esta manera "anárquica" esta gran diferencia.
La deuda del país representa el 100% de su PBI que ha dejado de pagar porque no hay, por ahora, a qué representante del Estado exigirle.
Durante 2010 y tras el comienzo de la falta de ejecutivo el país creció un 3% por encima del promedio que la golpeada Europa.
En política exterior mandó tropas a bombardear Libia, elemento clave que hubiera resultado en grandes debates internos dentro del país.

Comprenderemos que aquí no hay ningún método revolucionario  ni mucho menos, no se acerca una nueva democracia ni  cambios radicales en la coyuntura mundial.
En el Capitalismo es sabido que no gobierna el pueblo ni los representantes electos por éste. En éste sistema gobierna la burguesía con sus aliados imperialistas, sus secuaces pequeño-burgueses jugando constantemente con la superestructura opresora de pueblos.
Ejemplo es Bélgica que no necesita momentáneamente una estructura presidencialista
Para aquellos que osan nombrar la palabra anarquía olvidaron de quién son los medios de producción, de la explotación del hombre por el hombre y no sólo del Estado, sino de la monarquía que continúa ejerciendo la dominación medieval.
Nos encontramos ante otra máscara burguesa que intenta tapar  los agujeros que día a día van dándole la razón al viejo Marx sobre las contradicciones de éste sistema de explotación.
A modo de conclusión y modificando un poco la frase que da vueltas hace un tiempo ya por algunas cabezas y resume parte de lo que queremos decir: "No es Bélgica. Es el Capitalismo ¡estúpido!"

No hay comentarios:

Artículos Relacionados

Related Posts with Thumbnails