22 jun. 2011

A 9 años de la Masacre de Avellaneda.




A ocho años del piquete que fue masacre.



Aquel 26 de Junio del 2002 el puente Pueyrredón se hallaba colapsado de policías, Darío Santillán no llevaba capucha.

Al ver las maniobras del enemigo,  las garras de la represión frente a sus ojos -que habían visto de todo para su escasa vida- pidió un gorro, una bufanda y un palo, las tres fuerzas de seguridad se hallaban ubicadas en los dos puentes y en la avenida principal, se predecía una catástrofe.




Darío Santillan, un pibe oriundo del barrio Don Orione, desde los 16 años que dejaba la cama temprano para ir a ayudar a los necesitados.

Le avisaba a su padre que no volvería por los próximos días y partía a las ciudades inundadas a tocar puertas y abrir iglesias para los desesperados.

En su colegio, la secundaria Piedrabuena de Solano llegó al centro de estudiantes y apenas terminó sus estudios medios dejó el calor de su hogar para integrar el MTD de Lanús, sumándose a la toma de seis hectáreas abandonadas en el barrio La Fe de Monte Chingolo.

Es recordado por sus compañeros por su valor, su coraje y su ejemplo. 


Decían que tomando como eje al Che, por eso mismo no era un líder, era un referente, marcaba pasos con su accionar, no con sus palabras. Esta característica suya, que también se vio en toda una época marginada en los '90,se ve en su decisión de irse a vivir a un barrio carenciado  construyendo no sólo su casa de chapas que se volaban, sino la de las familias que allí residian.


Muy poco se ha escrito sobre los sucesos ocurridos en esos días, tal vez un poco para tapar la realidad, tal vez un poco porque los medios todavía se acuerdan de su error. 

Contando  la bibliografía que se tiene/tengo acceso se encuentra a mi lado el Documental: "la crisis causó dos nuevas muertes" (haciendo referencia al titular del Clarín) de Patricio Escobar y la Revista Sudestada del año 2009 N° 85 titulada "El sueño piquetero de Darío Santillán".

Muchos recuerdan ésta fecha como "el piquete" que aceleró las elecciones, que creó mayor crisis en la pésima presidencia represiva de Eduardo Duhalde (el mismo que ahora se alía en las filas del PJ disidente y desea ir por la presidencia) e instauró la vuelta a la normalidad, la historia demuestra que el hecho va más allá, mucho más.

Esto no termina acá y Darío no está con nosotros físicamente, pero está en cada paso que damos, en cada militancia existente, en cada esperanza de un futuro mejor. 


La revista Sudestada habla del pasado y del presente: "Hoy, la dinámica del modelo parece repetirse trágicamente: la gestión de gobierno difunde como un éxito nuevos planes sociales que persiguen, como objetivo de máxima, mitigar con asistencialismo a un país con la mitad de su población bajo el índice de pobreza. El plan mínima es más efectivo: aceitar el aparato clientelar con más combustible estatal y mantener a la mano de obra punteril ocupada y activa en los barrios con vistas a futuros compromisos. De trabajo genuino, ni noticias".

Por trabajo peleaba Darío, por trabajo dio su vida, un militante del MTD (Movimiento de trabajadores desocupados) que no tuvo miedo de enfrentar a la policía para rescatar a un compañero.

La situación los días previos  a la conocida  "Masacre de Avellaneda", en donde la policía se llevó a dos grandes militantes Darío y Maxi Kosteki era alertante, la sociedad comenzaba a desesperarse y los piquetes se multiplicaban.

Unos días antes del hecho el Secretario de Seguridad Juan José Álvarez-poseedor de un gran prontuario de hechos oscuros como ser el abogado de "Nabo" Barrairo (capitán del Ejército), que citando al diario online La Urdimbre: " cuya incomparencia ante el tribunal que  juzgaba los crímenes de la dictadura activó la secuencia de eventos que terminaría con la promulgación   de la ley de obediencia debida"- había dicho: "los intentos de aislar totalmente Capital serán considerados una acción bélica".


Los 200 compañeros de distintas organizaciones marcharon al puente esa mañana, Martín Azcurra cuenta que en los preparativos de ése día: "Dario se reunía con las áreas de seguridad de los movimientos. Sabían lo que tenían que hacer: cuando las papas quemen  aguantar al frente lo más posible con todo el arsenal (palos y gomeras) para que los de atrás, viejitos y doñas con hijos primero, puedan retirarse en orden. Así fue siempre y así sobre todo tenía que ser ahora".


Luego de la represión, los policías comenzaron a correr a los piqueteros que resistían para que sus compañeros que no estaban en condiciones de resistir las balas de gomas pudieran escapar.


Kosteki fue asesinado, Darío lo fue a acudir y fue arrematado como a un animal, los hechos fueron atestiguados por varias personas. Los diarios al día siguiente, por miedo a las represalias, indicaban que había sido un enfrentamiento entre los mismos piqueteros, las 34 personas que resultaron heridas y la inmensidad de testigos oculares, videos y fotografías recogidas no decian lo mismo.

El mismísimo Aníbal Fernandez- el mismo que se escapó en un baúl de la intendencia de Quilmes,  Secretario de Gobierno de Duhalde y actual jefe de Gabinete del Kirchnerismo- salió a desmentir los asesinatos por encargo de la policía adjudicándoselo a enfrentamientos entre piqueteros.

La verdad es más fuerte que la mentira, las caretas a la largo caen, Clarín, que tenía las verdaderas fotos de la sucesión de asesinatos, al ver que los otros medios comenzaron a decir lo realmente ocurrido debieron largar las dichosas fotografías incriminatorias del hecho.


Noveno aniversario del asesinato de Maxi y Darío, no olvidemos ni perdonemos, estas personas son las que hoy en día se encargan de manejar el país, de cuidar nuestro bienestar y proteger nuestras calles.












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