6 may. 2011

Del imperialismo y Bin Laden

El imperialismo y sus aliados han reivindicado nuevamente su hegemonización total en los discursos, la noticia del supuesto asesinato del enemigo número uno de la potencia y la OTAN ha dado nuevamente una muestra del fetichismo (tomando la palabra en su definición como tal) en los medios y, por lo tanto, en las conciencias populares.
Un ejemplo claro de lo que Marx definía como falsa conciencia de los pueblos, que demuestra que la ideología dominante en una determinada sociedad es la ideología de la clase dominante que explota ese pueblo.
Los medios de comunicación burgueses han reivindicado el “homicidio” de Osama Bin Laden como un ajusticiamiento necesario para frenar el terrorismo devenido según su cosmovisión en el fanatismo islámico.
Al hacerlo de esta manera han evitado tener consideraciones básicas sobre las relaciones socio-económicas entre los dos pueblos beligerantes, elemento fundamental para abordar el tema.         
No hace falta aquí analizar la historia reciente y las relaciones de Estados Unidos con las otras Naciones para definir su accionar político y su dominación cultural.
Desde los comienzos del desarrollo imperialista de esta nación en los inicios del Siglo XX su monopolización en los discursos ha ido en aumento dependiendo la época histórica y adecuándose a sus necesidades políticas inmediatas.
La política de influir terror, es decir terrorista, en su propio pueblo llegó a su auge con los todavía discutidos acontecimientos del once de septiembre.  Luego del atentado a las torres gemelas la paranoia se disparó sin ser analizados correctamente los sucesos y evitando las grandes premisas que adjudican una plena participación y conocimiento en el atentado del Estado de aquel país.
Cumpliendo su objetivo, Estados Unidos justificó todas sus acciones, que abarcan desde el ámbito militar hasta cultural, en un falso peligro constante de ataques terroristas.  Para esto desarrolló un etnocentrismo naturalizador de las alteridades culturales como estirpes precisas de marcar  y para discriminar con el fin de utilizar sus métodos imperiales soslayando las voces subsumidas en su juego neo-colonizador.
Para esta manera de colonizar podemos encontrar tanto métodos directos – Guantánamo; Guerra contra Irák y Afganistan- como indirectos – incitación financiera y militar en golpes de Estados (se aproxima que la potencia ha intervenido en al menos 42 países desde la Segunda Guerra Mundial); manipulación de los medios de comunicación y otros elementos que responden a este tipo de accionar-.
La monopolización de la opinión pública ha sido un factor decisivo en esta noticia, el mundo entero ha oído hablar en todas las sintonías posibles de los medios de comunicación que se ha hecho justicia.
Sin embargo hay que limar asperezas, hoy la medida invariable para el mundo en temática terrorista es Estados Unidos, es decir, este país es quien indica qué cosa debe ser considerada terrorismo y que no.
Pero veamos más allá de los datos, el terrorista más buscado del mundo supuestamente vivía en una mansión con su familia y una sola cámara de vigilancia en la puerta de entrada. ¡Vaya ironía! Si los ataques que su organización hacía tenían una seguridad interna estudiada milimétricamente.
Bin Laden no vivía, como daba a entender en sus videos de advertencia, en las trincheras desérticas, sino como un duque en el medio de la ciudad.
Pero sacando este dato insignificante, Estados Unidos inculpando constantemente de terrorista a diferentes actitudes exteriores a su nación es a su vez el mayor terrorista del mundo.
Repasemos un poco, supuestamente se llegó a Bin Laden mediante un integrante de su organización, su mensajero de confianza, torturado de manera ilegal, utilizando una técnica que los argentinos conocemos demasiado como es el submarino, sin juicio previo, en una prisión clandestina, en un sitio ocupado en un país únicamente independiente.
No sólo esto, un comando clandestino ingresó a un país ajeno y asesinó a un ciudadano, lo tiró al río y no dejó rastros ni pruebas del hecho.
Lo que queremos decir con esto es que EEUU acusando a otras naciones, etnias y grupos sociales de terroristas utiliza métodos aún peores con total impunidad. La naturalización del asesinato como justicia recorrió el mundo, una barbaridad para semejante hecho terrorista.
El imperialismo ha dado una nueva muestra de su poderío e impunidad, queda en el pueblo criticar con conciencia y no permitir nuevamente otro atropeyo colonizador.
Bin Laden puede o no estar muerto. Sin embargo, es hora de comenzar a discutir los trasfondos del contexto, la constante intromisión de Estados Unidos cumpliendo su papel imperialista en las naciones explotadas, el papel de los medios masivos de comunicación de carácter burgués en toda esta farsa y como diría nuestra fuente de inspiración y comandante "No se puede confiar en el imperialismo pero... ni tantito así!"



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