27 ene. 2011

A un año de la muerte de Salinger

Hace un año exactamente, el 27 de Enero del  2010 me estaba enterando de que Jerome David Salinger había fallecido por causas naturales.
Su solitaria casa de New Hampshire ahora cargababa el cuerpo ya viejo ( unos 91 años de edad) de un mítico escritor.
Desde el año 1953 que estaba escondido en su refugio de aquella pequeña localidad y llevaba treinta años sin dar ninguna entrevista.
En 1980 había sido la última vez que se dejó entrevistar por un periodista al que  sin vergüenza alguna le aclaró ante la inminente pregunta: "Adoro escribir y le aseguro que escribo regularmente. Pero escribo para mí y quiero que me dejen completamente tranquilo mientras lo hago".

Cuando me enteré la noticia de su muerte ninguna lágrima amagó a bajar por mis pómulos, si bien Salinger había sido aquel escritor que marcó mi adolescencia (¡Gracias Claudia por todo!) había superado esa étapa con nuevas premisas y nuevas interrogantes que ni Holden ni Seymour habían podido responder.
Es más, por un momento me ilusioné.. me ilusioné con  que todos esos cuentos de los tantos que escribió y se salvaron de su seguramente siempre prendido hogar fueran publicados hoy tras su muerte.
Un año después nada de eso ha pasado, sólo quedan 4 libros y un cuento -que nunca pude terminar de tragar- publicado por la revista The New Yorker que nunca se reimprimió en formato de cuaderno.
Si bien la esperanza nunca acaba y espero alguna pista de lo que podrá pasar en el futuro con los archivos ocultos también el miedo me invade. 
La mítica sobre Salinger que se profundizó con su desaparición completa va a comenzar a desenmascararse con las próximas biografías y libros sobre él que van a comenzarse a editar.

Mi miedo en realidad no va con eso, va con lo que pueda publicarse DEL mismo Salinger, los libros que nunca se conocieron, la desilusión que pueden venir con ellos o que yo, hoy con una cabeza muy diferente a aquella juvenil que devoraba los libros enteros no logre comprender con claridad el mensaje que quiere entregar.

Sin ir más allá, aunque superé una pesada etapa hay cosas que quedan... no puedo pensar en patos sin pensar en el Central Park, mucho menos ver friends con el central perk y phoebe haciendo una muestra de la hermana de Holden muy bien hecha ( opinión ultra personal).
En fin... no puedo pensar siquiera en Connecticut sin pensar en Salinger.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

alucinante.... y sí, tenés razón, Phoebe de Friend´s es la Phoebe de Holden!!!!

Anónimo dijo...

Lo único que leí de Salinger fue el cuento que vos decís que no terminas de tragar, y me encantó. A si que me imagino lo bueno que deben de estar sus libros..Me diste ganas de leerlos, gracias!

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