12 nov. 2010

Las agresiones sindicales no paran

La muerte de una persona es la situación perfecta para entre llantos y lágrimas juntar todo el polvo bajo la alfombra, la muerte de un político como Néstor Kirchner mucho más.
Sobre todo porque el líder del FpV era un amplio referente de la división política, nadie negaba que era un hijo de puta, entre los que lo decían esto están los que lo apoyaban como la conocida frase "un hijo de puta pero un hijo de puta nuestro" o quienes implementan el insulto para su uso real de defenestrar.
Dejando de lado la muerte y sus adeptos u opositores hablemos de la situación que abrió camino su muerte con respecto a las agresiones sindicales que se ocultan tras el nuevo mapa político.
Luego de la muerte de Mariano Ferreyra (otra muerte en manos de mafiosos) en manos de las patotas sindicales las agresiones a partidos con contenido clasista para la organización obrera no han parado.
Los medios de comunicación burgueses no han hablado nada de esto, tal vez por ignorancia, tal vez por omisión pero ni una palabra han dicho sobre los hechos.
Me siento identificado con la situación por lo que me veo en la situación de solidarizarme con el Partido Obrero - principal víctima de los ataques- y en la obligación de hablar del tema.
Dos  ataques más se dieron de los cuales voy a dar notificación para que alguien más lo sepa y sienta la impunidad que siento yo.
El domingo 7 del mes corriente en Salta un joven militante del PO fue salvajemente agredido por cinco policias en plena peatonal.
Tirado en el suelo e indefenso le gritaban que conocían quien era, que militaba en el partido y repetían constantemente que ellos tenían sus propias leyes.
Podría haber sido casualidad pero el conflicto venía de días antes en donde un patrullero lo siguió por la calle Alvarado preguntando por su condición de militante de una manera intimidante.
La segunda agresión que sufrió el Partido Obrero - o tercera depende como se cuenten- resultó en Santa Cruz en donde una patota de la UOCRA agredió a un grupo de integrantes del partido.
El hecho ocurrió en la puerta del Sindicato de Comercio de Río Gallegos, los integrantes y víctimas del ataque integraban una lista opositora que reclamaba su legalización  horas antes del comicio.
Luis Díaz y Jonathan Amerio debieron ser atendidos en el Hospital Local debido a los golpes recibidos a sólo una semana del crimen a Mariano Ferreyra.
Desconozco hasta donde puede llegar esto, pero si se que la impunidad de los acomodados en la burocracia sindical es única y otorgadora de beneficios nada agradables o favorables para los obreros.
La foto de arriba es de Raymundo Gleyzer al que vuelvo a citar para la situación en su magistral película Los traidores hecha completamente en la clandestinidad pone fichas claras y precisas en lo que hoy se transformaron los "representantes de los trabajadores"

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