14 jun. 2010

De los actores



de mis épocas adicto a Salinger:
Cuando salí del colegio fui al cine. La sala estaba vacía, mucho mejor para mí, a esa hora se encontraban todos trabajando.
Al entrar pensé en todos los que desearían estar en mi situación, terminada ya la escuela, de vacaciones, esperando por empezar su vida, y sin embargo, me era igual, parecía lo mismo terminar la escuela que terminar un helado o un libro. En la cartelera del cine se encontraban varias películas para ver, entre ellas opté por una que la crítica alababa de sobremanera.
Nunca me había gustado ir al cine, pero no sabía que hacer. Detestaba la mayoría de los filmes, muy pocos los encontraba interesantes, o entretenidos.
La Naranja Mecánica” y algunas otras que no llegaban a ser más de diez, eran películas a las cuales las podía repasar y mirar miles de veces seguidas sin siquiera parar para ir al baño, igualmente casi todos los que me gustaban eran documentales, un poco más realista y cien por ciento menos hipócrita.
En el cine había una pareja besuqueándose y un gordo en la entrada, por lo demás estaba vacío, me acosté en una grada del fondo y puse mis horrendas piernas en el asiendo de adelante, la película comenzó a tiempo.
Si alguien hubiera tomado el tiempo que allí duré se hubiera llevado una grata sorpresa, realmente no la soporté, muchas mentiras juntas, un hombre que explotaba cosas, que se enfrentaba a millares de soldados, y muchas otras irreverencias. A la salida es cuando explotó mi ira.
Odio y odiaré a los actores de Holywood. ¿Cómo pueden vivir con ellos mismos? ¿Cómo pueden soportar su débil y falsa existencia? ¿Cómo pueden llevar a cabo una vida actuando para todo el mundo? Actúan en películas millonarias y después actúan en la calle, en la casa y hasta con sus amigos (si es que tienen alguno), venden su intimidad; su vida; su persona al mejor postor como si fueran prostitutas ¡Eso son los actores! Son prostitutas, TODO Holywood es un gran cabaret donde el mundo entero acude diariamente.
Si tuviera el honor de agregar algo, escribiría un nuevo capítulo en el viejo “Así hablaba Zaratustra” y escribiría “De los actores de Holywood”.
Mejor que Nietzsche no vivió en esta época, se hubiera matado a los quince años, de eso estoy seguro. ¿Cómo serían los actores entablando amistades? Pensar que su trabajo les lleva todo el día, tal vez, sus amigos sean otros actores, su amistad, no sea amistad sino una farsa, una gran actuación, actúan de amigos ya que no los tienen y saben que no los tendrán, hacen de amigo, de consejero pero tan superficialmente que hasta un insensible lo notaría.
Cuando un actor le pide consejo a otro actor, el consejero se pone en papel de su protagónico, hará de consejero plomero, o de consejero romántico, nunca como es él en realidad. Estos actores, patéticos de por cierto, nunca se muestran como son, de alguna manera tienen miedo a mostrar lo que se esconde de aquella piel tan sensible y cuidada y ocultándose tras penosos papeles.
Por eso nunca los vemos como son, ya que en cada protagónico van formando su persona, van transformándola, es como un libro usado, que va pasando de mano en mano, hasta que llega un momento que además de estar escrito, usado, gastado, ya no se sabe de quien fue originalmente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

simplemente me había gustado el post, pero debajo de "Haga su comentario" tenés una frase que me gusta mucho de marx y además me decís que comente, así que voy a utilizar la libertad de expresión que me das y ahora pongo "publicar comentario".
Ya que vos no sos ortiva como yo y si tenés tu blog abierto voy a aprovechar para leerte un rato.
Saludos, L.

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